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domingo, 1 de enero de 2017

TODOS SOMOS CHAPECOENSE

El 24 de noviembre comenzaba el sueño más grande para el Chapecoense cuando recibía en su estadio, el Arena Conda, a San Lorenzo de Almagro, uno de los mejores clubes de Sudamérica de los últimos años. Ese día, el Chape llegaba con una diferencia en el marcador global de un gol de visitante por igualar en Buenos Aires 1-1 con el club de Boedo.
Pasaba el minuto 89 del partido y Danilo, arquero y figura del equipo brasilero, le atajaba una pelota clave al defensor argentino, Marcos Angeleri. Si esa pelota ingresaba todo habría sido diferente. Como mínimo, el equipo que hubiera clasificado a la final hubiera sido el equipo argentino y no el de Chapeco. Pero gracias a dios, como dijo el arquero del verde, esa pelota no fue gol y clasifico el conjunto de Santa Catarina.
Por el Brasileirao, campeonato de Primera División de Brasil, el Chapecoense debía visitar al puntero del torneo, Palmeiras. Con gol de Fabiano Leismann a los 26 minutos del primer tiempo, el equipo de Sao Paulo ganaba el partido y se consagraba campeón del certamen brasilero del 2016. Pero a la gente de Chapeco lo que más le importaba era lo que estaba por venir.
El lunes 28 de noviembre, Chapecoense salía desde Brasil hasta Medellín, ciudad de Colombia. Previo a esto debía hacer un cambio de avión en la ciudad de Bolivia, Santa Cruz de la Sierra. Ese viaje iba a ser el último para 71 personas que viajaban en ese avión. Media hora antes de arribar a la ciudad colombiana, el avión tuvo problemas técnicos y cayó en la zona del Cerro Gordo, en el estado de Antioquia.
En la madrugada del 29 de noviembre morían 71 personas, de las cuales 25 de las víctimas eran jugadores, directivos y del cuerpo técnico, 22 eran periodistas y 8 trabajaban en la tripulación. Solamente 6 fueron los sobrevivientes, 3 jugadores, 1 periodista y 2 de la tripulación. Junto a todos los fallecidos, morían los sueños y las ilusiones de toda una ciudad que había llegado a la gloria máxima en tan poco tiempo.
En los días siguientes a la tragedia, el mundo del futbol se solidarizó con el equipo brasilero y se realizaron diferentes homenajes en todos los estadios del máximo deporte mundial. En Brasil y Colombia se llenaron dos estadios al mismo tiempo para homenajear a los fallecidos. Y el sábado posterior a la trágica noche, los cuerpos de los brasileros muertos en el viaje fueron despedidos en el estadio del Chapecoense.

Como en otras tragedias futbolísticas y deportivas, el mundo estaba de luto y llorando a 71 víctimas de un avión que nunca debió haber salido de Bolivia y donde días previos había viajado el mejor jugador mundial, Lionel Messi, junto a sus compañeros de la selección Argentina que por 18 minutos menos de viaje no finalizo como el viaje del conjunto brasilero.

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