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domingo, 1 de enero de 2017

PROHIBIDO OLVIDAR

En la madrugada del martes 29 de noviembre se finalizó el sueño para toda una ciudad y un equipo, el de poder jugar su primera final internacional de futbol e ir por el trofeo más importante de su historia, la Copa Sudamericana. Este sueño termino en el Cerro Gordo, en el estado de Antioquia, Colombia, cuando el avión de la empresa Lamia, que llevaba al club Chapecoense desde Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, hacia Medellín, se estrelló en las cercanías de la ciudad colombiana.
Los directivos del Aeropuerto José María Córdoba, de Medellín, confirmaron vía twitter que la aeronave con matricula CP 2933 que transportaba al equipo de futbol Chapecoense había sufrido un accidente. El director del Departamento Administrativo del Sistema de Prevención, Atención y Recuperación de Desastres (DAPARD), Mauricio Parodi, dijo que se estimaba que el avión estaba en los alrededores de La Unión, en el sitio denominado Cerro Gordo.
La aeronave debía llegar a Medellín a las 21:33 horas de Colombia (23:33 hora Argentina), pero minutos antes perdió contacto con la torre de control cuando sobrevolaba la región de La Ceja. El Director Aerocivil, Alfredo Bocanegra, declaro que el primer inspector “advirtió que no había olor a combustible ni hubo combustión a bordo”.
En las primeras horas de la tragedia, el director de la Unidad Nacional para la gestión de Desastre Naturales, Carlos Iván Márquez había confirmado en Agenda Fox Sports, que habían fallecido 75 personas y sobrevivido solamente 6. Esta información se desmintió cuando se supo que 4 personas no habían viajado y se habían quedado en Brasil, bajando la cantidad de muertos a 71 víctimas.
Había habido un séptimo sobreviviente de la tragedia, pero falleció poco después de haber llegado al hospital San Juan de Dios de La Ceja. Danilo, el arquero de Chapecoense, en la semana previa había atajado la última pelota del partido a Marcos Angeleri y le dio la clasificación a la final a su club. Esta vez el destino le jugo en contra al héroe de Chapeco, y falleció mientras era operado luego de haber sido rescatado con vida del lugar del accidente.
El que si sobrevivió a la tragedia fue Alan Ruschel, jugador del equipo brasilero, quien fue el primer rescatado del accidente. Su mujer, Amanda Ruschel, lo confirmo por Instagram diciendo: “Gracias a Dios Alan está en el hospital, en estado estable. Estamos rezando por todos los que todavía no fueron rescatados y fuerza para toda la familia”.
A medida que iban pasando los días y se sabía más información de cómo había sido el trágico accidente, comenzaban a salir más voces por los medios. El periodista aeronáutico, Diego Dominelli, hablo en Agenda Fox Sports sobre la tragedia y dijo que el avión “tenía una autonomía de vuelo de 4 horas y 30 minutos, y el viaje duraba 4 horas y 20 minutos”. “Cualquier avión de cualquier parte del mundo tiene que tener un combustible extra para estar en el aire 30 minutos más por cualquier problema que ocurra”, menciono.
Dominelli también dijo que en el aeropuerto “había dos aviones en emergencias, la del avión de Lamia no había sido declarada” y que “Como había otro avión con emergencia, le dijeron que espere. En esos minutos que espero, termino de gastar el combustible que le quedaba”, finalizo.
En el equipo brasilero hay un argentino jugando. Alejandro Martinuccio, ex Nueva Chicago, que no viajo y salvo su vida debido a una lesión. En declaraciones con Sebastián Vignolo, en Fox Sports Radio, pidió que “recen por mis compañeros”. “Es muy triste todo, un grupo muy unido, mucha humildad. Es muy difícil como termino todo esto”, añadió.
Previamente y en Central Fox, noticiero de la cadena, había hablado su padre, Rubén Martinuccio, quien dijo que su hijo estaba casi recuperado, pero los dirigentes “no lo querían arriesgar para que este al 100% para el año que viene”. Otro que hablo fue el padre de la tripulante Sissy Arias, Jorge Arias, quien dijo tener una idea clara de lo que sucedió pero “no estamos por encima de Dios”, además afirmo que “no estamos en condiciones de culpar a nadie”.
El viernes posterior a la tragedia partieron los cuerpos de las victimas hacia Chapeco para que el sábado fueran despedido en el Arena Conda, estadio de Chapecoense. El capitán de las Fuerzas Aéreas Colombianas, Juan David Agudelo, declaro mientras esperaban la llegada de los aviones brasileros al aeropuerto que “cuando llegamos al lugar del accidente, fue inexplicable. Nadie está preparado para cuando sucede esto”.
En el velatorio estuvo el presidente brasilero, Michel Temer, quien afirmo que “este echo sacudió al país y al mundo” y que la lluvia que caía sobre Chapeco “San Pedro llorando el fallecimiento de los jugadores”. También agradeció “al gobierno de Santa Catarina, la Prefectura de Chapeco y a Colombia” por los trabajos realizados en los rescates y traslados de las víctimas.
El vocero del club Chapecoense, André Copetti, hablo en conferencia de prensa y quiso dejar en claro que “la contratación se produjo por criterios técnicos porque Lamia reunía todos los requisitos que el Chapecoense buscaba para sus viajes internacionales”, y además menciono no haber “indicaciones de la CONMEBOL, ni está implicada la Alcaldía”. “Lamia tenía experiencia en transportar equipos de futbol, ya había transportado a la selección de Argentina, a la de Bolivia, y hasta un total de 30 equipos”, añadió.
También, Copetti aclaro que la empresa los busco y les ofrecieron sus servicios, “eso se analizó en el club en relación a una serie de requisitos que tiene el departamento de logística y se optó por Lamia por cuestiones técnicas”. Con respecto al futuro, añadió: “Estamos recibiendo muchas propuestas de grandes clubes que quieren jugar con el Chapecoense. Después de enjugar las lágrimas vamos a hablar de futbol”.
El vicepresidente y ahora presidente en ejercicio del Chapecoense debido a la tragedia, Iván Tuzzo, dijo que “estaba en la lista para viajar, pero no viaje porque tenía un mal presentimiento. No me imaginaba que se iba a caer el avión, pero no me sentía bien con migo mismo”. Nunca se imaginó que ese presentimiento, le salvaría la vida.

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